Vivamos en Armonía y Éxito, antes de Criticar a los Demás


Cualquiera que cree que puede juzgar sin conocimiento, sin ni siquiera preocuparse de examinar y poner en práctica aquello que se propone criticar, es una persona ignorante. Si te fijas a tu alrededor, hay personas que son así. Les encanta juzgar sin conocimiento, sumergidas en lo más profundo del mar de su ignorancia. 
Es fácil reconocerlas, pues son aquellas que nunca consiguen grandes metas, personas conformistas pero a la vez quejumbrosas. 
Queriendo dar la apariencia de que son felices tal y como están, pero reflejando en sus rostros la amargura de no ser lo que les gustaría ser. 
Son personas que le echan la culpa al bosque, en vez de esforzarse un poco y coger un mapa para situarse y marcarse una ruta hacia su objetivo.


Hemos dicho que si malo es el 1 peor es el 2. ¿Qué sucede con el segundo perfil? Una persona que se deja llevar por las opiniones de personas fracasadas e incapaces de alcanzar metas, está condenada a unirse al “club de los amargados”. 
Al igual que una persona divertida y simpática te arrastra a la sonrisa, al bienestar, al optimismo y a la alegría, una persona aburrida y triste te puede arrastrar a su mundo de tristeza, aburrimiento, despropósito y amargura. 
La persona que sigue los consejos de alguien que solo se esfuerza un cincuenta por ciento en todo lo que hace, acabará por no poner ni un diez por ciento en sus actos. 
Por lo general, si seguimos los consejos de alguien es porque lo consideramos superior que nosotros en ese aspecto. 
Por lo tanto, si alguien que consideramos superior a nosotros no consigue su objetivo y nos aconseja que ni lo intentemos, no lo intentaremos. 
Desecharemos la meta que teníamos, en base al poco esfuerzo realizado por nuestro guía. 
Pero, claro, el poco esfuerzo que realizó nuestro guía, pasará desapercibido, pues creeremos en sus palabras de desánimo, y ni siquiera nos dejará ganas de averiguar por qué falló él.

Cada persona es distinta a todas las demás. 
Esfuérzate al máximo por alcanzar tus objetivos. 
Mientras corres la carrera hasta tu meta te encontrarás a personas que te dirán que no lo vas a conseguir, que ellos ya lo han intentado y no han podido, mientras se guardan para sí el hecho de que han corrido a desgana y que ni siquiera pensaron que lo podrían lograr. 
Pero es entonces cuando más debes correr y concentrarte en aquellas personas que dieron el cien por cien y lo consiguieron. 
El cerebro humano es muy inteligente: Sólo se esforzará al cien por cien si cree que no corre en vano. 
Pero como tenga dudas… no consentirá gastar energías en algo en lo que no cree. 
Es contranatural pedirle que se esfuerce en esas condiciones. 
Tu meta ahora debe ser: ¡Todo o nada! La mente puede aceptar hacer un esfuerzo sobrehumano si luego viene la recompensa. 
También es capaz de no sentir malestar por aquello que no empezó porque resultaba evidente que no obtendría los resultados deseados. 
Pero no le pidas que haga la mitad de la carrera, para luego pedirle que se rinda y entierre sus ganas de lograrlo. 
Te lo permitirá unas cuantas veces pero, con el tiempo, terminará por no creerte cuando le digas: 
”¡Corre!, ¡Ahora sí podemos!” 
Simplemente no te creerá y te dejará a mitad de carrera. 
Al fin y al cabo, es lo que le has enseñado a hacer. Será entonces cuando te falte la confianza en ti mismo/a, la autodisciplina y el autocontrol. Tres problemas que pueden complicar mucho la vida. 
Recuerda: ¡Todo o nada! Esto no quiere decir que no fracases en algo, puede que fracases, pero sabrás que no ha sido por tu culpa, pues te habrás esforzado al cien por cien.


Cuidado con los equivocados consejeros y guías. Puedes arruinar tu vida si los sigues con los ojos cerrados. 
Abre bien los ojos y mira más allá del consejo que te den. 
Agradécelo, pues seguramente lo dan creyendo que es lo mejor para ti, pues te quieren proteger del fracaso que ellos han vivido, 
pero contrasta opiniones. 
Donde ha fracasado una persona, tú puedes triunfar.


Volviendo a la ilustración, hay otros dos tipos de personas:


1- La que ha comprobado que la autoayuda funciona y, como resultado, ha conseguido una vida mejor y comienza a comentar con otras personas la eficacia de esta técnica.


2- La que recoge con entusiasmo la experiencia de la persona que ha mejorado su vida gracias a la autoayuda, y comienza a leer mucho sobre el tema. Es casi un profesor o profesora de autoestima, pero su vida no mejora. Se desanima y le invade una sensación de haber perdido el tiempo en algo que creía, pero resultó ser falso.


¿Falso? Entonces ¿cómo se explica que el primer tipo de personas lo haya conseguido?


Un puzle o rompecabezas que le faltan piezas nadie lo podrá terminar. Pero si una persona termina un puzle y lo enseña a los demás y todos admiran su belleza, es evidente que contiene todas las piezas. Pero si otras personas intentan montarlo desde cero el mismo rompecabezas con las mismas piezas y no lo consiguen terminar, ¿dónde está el fallo?, ¿en el rompecabezas o en las personas que no logran terminarlo? ¿Pudiera ser que la persona que lo consiguió hubiera dado más en concentración, perseverancia y esfuerzo?


Muchas personas compran un puzle de 3000 piezas, maravilladas con la imagen tan bonita de la caja. De hecho es lo que comparan para decidirse por una o por otra. 
Cuando llegan a casa y abren la hermosa caja, ven todas las piezas desordenadas y comienza una ardua tarea, ir formando poco a poco el puzle, convirtiendo el caos y desorden en un cuadro armonioso y bello. 
La primera semana todo va bien; le hacen un sitio en una mesa de la casa, toda la familia colabora y se pasan buenos momentos. 
Al principio es fácil encontrar las piezas que encajan, pues escogen las zonas que más fácil son de identificar. 
Pero llega el día en que hay que esforzarse y concentrarse más, pues ahora las zonas que quedan no son tan fáciles. 
Si antes tardaban un minuto en colocar una pieza, ahora tardan hasta una hora en buscarla y colocarla. 
Con un ritmo así comienzan a desanimarse y cada vez pasan menos tiempo formando el puzle. 
Al final acaban quitando el puzle de la mesa y guardándolo en un lugar menos visible para continuarlo más adelante. 
Muchas personas nunca lo acaban.


Es curioso que, al cabo del tiempo, cuando pasan por delante del puzle inacabado sienten una sensación de fracaso, pues en su interior quieren acabarlo y disfrutar de su belleza, pero no están dispuestas a invertir el tiempo y el esfuerzo que se requiere para ello. 
Al cabo de unos años viene un familiar que pregunta si puede llevarse el puzle para acabarlo y ponerlo en su casa. 
Y una vez que se lo lleva, comienza a dedicarle el tiempo y el esfuerzo que la otra persona no le ha dado. 
Cuando pasa un mes lo ha terminado, barnizado y colgado en un lugar visible de la casa. 
Ahora invita al familiar que se lo regaló para que lo vea. 
Es entonces cuando el familiar que lo regaló piensa: “¿Por qué no lo habré acabado yo?, es tan… ¡tan bonito! Este puzle llevaba en mi casa años guardado y en tan solo un mes lo hubiera podido acabar yo. Ahora estaría en una pared de mi casa.”


El familiar que termina el puzle es la persona a la cual corresponde el perfil número 1, explicado más arriba. La persona que compra el puzle y lo comienza pero no lo acaba corresponde al perfil número 2.


Hay personas que, motivadas por experiencias de éxito, se aventuran a mejorar sus vidas. 
Comienzan con muchas ganas; informándose, leyendo libros, poniendo en práctica lo que enseñan, etc. 
Al principio es fácil, pero cuando se dan cuenta de que requiere más esfuerzo y tiempo del que creían, se rinden.
 La excusa que suelen poner es que la autoayuda no funciona, y por eso ya no se esfuerzan por seguir sus consejos.


En parte es verdad, la autoayuda no les ha funcionado, pero es debido a que solo funciona con las personas que están dispuestas a dar el cien por cien de su esfuerzo para mejorar. 
El problema de estas personas es que han sido crédulas con las experiencias de éxito, pensando que a ellas también les pasaría igual. 
Estaban tan convencidas, que ni siquiera se pararon a meditar en lo que implicaba el camino hacia la meta.


Un famoso pintor viajaba en un tren, cuando la mujer que viajaba a su lado lo reconoció. 
Le pidió que por favor le hiciera un retrato rápido y que se lo pagaría. 
El pintor accedió y, cuando acabó se lo mostró a la mujer. 
Ella quedó maravillada por la obra del pintor y entusiasmada le preguntó cuanto le debía por el cuadro. 
El pintor le dijo: “Ocho mil dólares, señora” . 
La mujer no lo podía creer. 
Indignada le recriminó que le parecía muy excesivo y que no estaba dispuesta a pagar ocho mil dólares por un dibujo realizado en tan solo cinco minutos. 
El pintor le dijo:  
"Señora, yo no le cobro por los cinco minutos que he tardado en hacer este retrato, sino por los treinta y ocho años que he tardado en lograr pintar así”. 
Es evidente que la mujer sólo se fijó en el resultado, pero no en el esfuerzo que se requiere para conseguirlo.


¿Funciona la autoayuda? Sí. Pero solo para aquellas personas que estén decididas a hacer el sacrificio necesario para alcanzar su meta. Podríamos decir que la autoayuda es un colador que sólo deja pasar a aquellas que tienen el coraje de luchar por un futuro mejor.


Si has intentado en ocasiones poner en práctica la autoayuda y no lo has logrado, no te rindas. Como con el puzle, puede que tardes tiempo en conseguir mejorar solo un aspecto de tu vida, pero pieza a pieza lograrás que tu interior y exterior brille como ese precioso puzle acabado el cual, al pasar, todos admiran.


No te dejes influenciar por aquellas personas que te desaniman. Comprueba por ti mismo/a si está a tu alcance la meta que deseas. Verás que no es tan imposible como crees o te quieren hacer creer.


Tampoco caigas en la credulidad. No toda la autoayuda es realmente eficaz. Piensa en los consejos, medita en ellos y en lo que puede suponer llevarlos a cabo. Solo así llegarás a la meta y podrás decir a los demás: “Yo lo conseguí”.


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Consejos para vivir en Armonía con nosotros Mismos




Dios nos ama a cada uno de nosotros
como si sólo hubiera uno de nosotros a quien amar.
Agustín

Las mejores y más hermosas cosas de la vida no pueden verse ni aun tocarse...
tienen que sentirse en el corazón.
Helen Keller

Orar es ver el mundo con los ojos de Dios y amar la vida con el corazón de Dios.
Antonio López Baeza

La alegría es un rayo de luz que debe permanecer siempre encendido,
iluminando todos nuestros actos y sirviendo de guía a todos los que se acercan a nosotros.
desconozco su autor

Al comienzo de la vida espiritual, se intenta sobre todo amar a Dios,
al término se comprende que basta dejarse amar por él.
Jean Lafrance

La ingratitud es la amnesia del corazón
Gaspar Betancourt, político y escritor cubano (1803-1866)

La plegaria no es un entretenimiento ocioso para alguna anciana.
Entendida y aplicada adecuadamente, es el instrumento más potente para la acción.
Mahatma Gandhi (1869-1948) Político y pensador indio.

La oración debería ser la llave del día y el cerrojo de la noche.
Thomas Fuller (1610-1661) Clérigo y escritor británico


El hombre no reza para dar a Dios una orientación,
sino para orientarse debidamente a sí mismo.
San Agustín (354-439) Obispo y filósofo


La vida sólo puede ser comprendida mirando hacia atrás,
pero ha de ser vivida mirando hacia adelante.
Sören Aabye Kierkegaard (1813-1855) Literato y filósofo danés

Dios, que te creó sin ti, no te salvará sin ti.
San Agustín (354-439) Obispo y filósofo

Prefiero equivocarme creyendo en un dios que no existe, que equivocarme no creyendo
en un dios que existe. Porque si después no hay nada, evidentemente nunca lo sabré,
cuando me hunda en la nada eterna; pero si hay algo, si hay alguien,
tendré que dar cuenta de mi actitud de rechazo.
Blaise Pascal, Matemático, físico y filósofo religioso francés

Hemos de encontrar a Dios,
y no podremos lograrlo en medio del ruido y el desasosiego.
Dios es amigo del silencio.
Cuanto más recibamos en la quietud de la oración,
más podremos dar en nuestra vida activa.
Teresa de Calcuta

Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda;
la paciencia
todo lo alcanza;
quien a Dios tiene
nada le falta:
sólo Dios basta.
Santa Teresa de Jesús.

El fuego Divino



Las cuatro velas se quemaban lentamente.

En el ambiente había tal silencio que se podía oír el diálogo que mantenían.

La primera dijo: – ¡YO SOY LA PAZ! Pero las personas no consiguen mantenerme. Creo que me voy a apagar.

Y, disminuyendo su fuego rápidamente, se apagó por completo.

Dijo la segunda: – ¡YO SOY LA FE! Lamentablemente a los hombres les parezco superflua. Las personas no quieren saber de mí. No tiene sentido permanecer encendida.

Cuando terminó de hablar, una brisa pasó suavemente sobre ella y se apagó.

Rápida y triste, la tercera vela se manifestó: – ¡YO SOY EL AMOR! No tengo fuerzas para seguir encendida. Las personas me dejan a un lado y no comprenden mi importancia. Se olvidan hasta de aquellos que están muy cerca y les aman. Y, sin esperar más, se apagó.

De repente… entró un joven y vio las tres velas apagadas. -Pero, ¿qué es esto?. Deberíais estar encendidas hasta el final.

Entonces, la cuarta vela habló: – No tengas miedo: mientras yo tenga fuego, podremos encender las demás velas. ¡YO SOY LA ESPERANZA!

El joven, con los ojos brillantes, agarró la vela que todavía ardía… y encendió las demás.

¡QUE LA ESPERANZA NUNCA SE APAGUE DENTRO DE NOSOTROS!

¡…y que cada uno de nosotros sepamos ser la herramienta que los jóvenes necesitan para mantener la Esperanza, la Fe, la Paz y el Amor !!!

Dios hecho hombre en la persona de Jesús, vino al mundo y vivió entre nosotros y él nos anunció.

Yo soy el camino, la verdad, y la vida. (Juan 13,6)

Si ponemos nuestra esperanza en Jesús, el mundo cambiará, porque él nunca nos fallará.

Aunque parece que el mundo está autodestruyéndose y que las cosas van mal, tened en cuenta que
Jesús nos dijo: En el mundo tendreis tribulaciones, pero ánimo, que yo he vencido el mundo. Juan 16, 33.

Esta es nuestra esperanza. Amigos, ¡¡¡mantened siempre esta llama encendida !!!


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Hablemos de Paz... Hablemos del poder del Señor

Nosotros los humanos deseamos vivir en paz, pero a pesar de todo lo que hacemos, las guerras continúan, los problemas por petróleo continúan, el hambre continúa y estamos impacientándonos.

Recurrimos a hacer peticiones al gobierno; marchamos por las calles; nos sentimos defraudados con el mundo; gritamos pidiendo justicia; pedimos que se hagan nuevas leyes; exponemos la injusticia, el error, el fraude, la incompetencia o las actividades ilegales pero ¿cuándo algo de todo esto nos ha traído paz?

Podemos sentirnos ultrajados, ofendidos, molestos por las injusticias que vemos pero eso no solamente no nos traerá paz, sino que estamos obstaculizando su obtención pues reforzamos estos sentimientos negativos. La paz está adentro de cada uno de nosotros.

Piensa: ¿de quién es la piel que te cubre? Tuya. Nadie más la comparte y es dentro de ti donde está la paz. ¿Qué caso tiene que la busques en los demás? Ninguno de ellos puede darte paz, ninguno de ellos puede hacerte sentir la paz. Nadie lo puede hacer por ti. Cuando decimos comparto mi paz, estamos expandiendo lo que nosotros sentimos e invitándote a recibirla pero tú tienes la elección.

La paz no está en las manos del gobierno, de tus vecinos, de tus compañeros, de tu pareja o de tus hijos. Nadie puede hacerte sentir la paz que está adentro de ti, de la misma forma que nadie puede hacerte sentir amado, si no te amas a ti mismo. Solamente puedes dar lo que ya tienes y el Amor y la Paz, son tuyos. Son dones de nuestro Padre.

La gran GUERRA existe adentro de la humanidad. Lo que se encuentra afuera únicamente está reflejando la manifestación del mundo interior.

Jesús nos dijo: Mi paz les dejo, mi paz les doy y compartió con nosotros el don maravilloso que recibió de nuestro Padre y la tenemos. Se encuentra dentro de tu corazón y se alimenta de Amor. Solamente viviendo en el Amor, compartiendo el Amor y sintiendo el Amor, encontrarás la paz y entonces, sólo entonces, podrás compartirla.

100 años de experiencia en 21 Frases


1.- Dale a las quienes te rodean mas de lo que esperan de ti y hazlo con gentileza
2.- Cásate con alguien con quien disfrutes hablar, cuando envejezcas disfrutar una Buena conversación Sera mas y mas importante
3.- No creas todo lo que escuches ,no gastes todo lo que tengas, ni duermas todo lo que quieras 4.- Cuando digas TE AMO , siéntelo desde el fondo de tu corazón
5.- Cuando digas "lo siento" , mira a la persona a lo ojos
6.- Por lo menos espera 6 meses desde que te comprometas hasta que te cases 7.- Cree en el amor a primera vista 8.- Nunca te burles de los sueños de otros. Quienes no tienen sueños no tienen mucho
9.- Ama profunda y apasionadamente, tal vez te hieran, pero es la única forma de vivir tu vida plenamente
10.- Cuando tengas desacuerdos, pelea con altura, recuerda que las opiniones cambian y que las relaciones pueden durar y servirte tu vida entera , cuídalas
11.- No juzgues a las personas por sus familiares.
12.- Habla despacio pero piensa rápido
13.- Cuando alguien te haga una pregunta que no quieras responder, sonríe y respóndele ¿Por que quieres saber eso?
14.- Recuerda un gran Amor implica un gran riesgo!!
15.- Di Salud!!, cuando alguien estornude cerca de ti
16.- Cuando pierdas; no pierdas la lección que aprendiste
17.- Recuerda las tres R: Respeto por ti ,Respeto por los demás y Responsabilidad por todas tus acciones
18.- No dejes que pequeñas disputas o diferencias, maltraten tus relaciones
19.- Cuando te des cuenta que cometiste un error, de inmediato toma los pasos necesarios para corregir tus errores
20.- Cuando respondas el telefono, SONRIE, quien llama, va a "escuchar" tu sonrisa
21.- Disfruta del tiempo que pases contigo, si aprendes a disfrutar tu compañía otros disfrutaran de ti .

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Las instrucciones para la vida que Dios nos Manda

 

Un día le pedí a Dios instrucciones
para vivir en esta tierra...
Dios acercó su voz a mi oído y me dijo:
Sé como el sol:
Levántate temprano y no te acuestes tarde.
Sé como la luna, brilla en la oscuridad, pero sométete a la luz mayor.
Sé como los pájaros, come, canta, bebe y vuela.
Sé como las flores,
Enamoradas del sol, pero fieles a sus raíces
Sé como el buen perro obediente, pero nada más a su Señor.
Sé como la fruta,
Bella por fuera, saludable por dentro.
Sé como el día,
Que llega y se retira sin alardes.
Sé como el oasis,
Da tu agua al sediento.
Sé como la luciérnaga,
Aunque pequeña emite su propia luz.

Sé como el agua,
Buena y transparente.
Sé como el río,
Siempre hacia adelante.
Y por sobre todas las cosas,
Sé como el cielo:
La morada de Dios.
Enséñame a hacer tu voluntad,
porque tu eres mi Dios,
tu Espíritu bueno me guíe
a tierra de rectitud.

Señor, no permitas que me quede donde estoy.
Ayúdame a llegar a donde tú esperas que llegue.
Anónimo

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DIOS nos dice: TÍRATE!! CONFÍA EN MÍ, y nosotros tenemos que lanzarnos en FE, tienes que salir adelante, por que sólo su palabra nos basta!



Una vez se estaba incendiando un edificio de 9 pisos en el centro de una ciudad muy importante, las personas del edificio al enterarse de que el edificio estaba en llamas rápidamente salieron de sus departamentos, a excepción de un niño de 8 años de edad que dormía en el octavo piso, pues su papá había salido a comprar y su mamá estaba de viaje, el fuego crecía cada vez mas e iba subiendo piso por piso, los bomberos intentaban apagarlo sus esfuerzos eran cada vez imposibles el edificio estaba totalmente en llamas y los bomberos pidieron refuerzos a otras unidades de la ciudad y de ciudades vecinas.


El drama aumento cuando los bomberos se dieron cuenta que había un niño en el octavo piso, el fuego crecía iba ya por el quinto piso, de repente aparece el padre del niño preocupado por el niño, viendo este cuadro, los bomberos hacen un último intento, pero las escaleras no podían llegar hasta las paredes del edificio por haber fuego en todas ellas, entonces se escucha los llantos del niño, gritando


- Papi!!!! Tengo miedo!!!!

El padre lo escucha y llorando le dice: - Hijo!!

No tengas miedo yo estoy aquí abajo, No tengas miedo.
Pero el niño no lo miraba:
- Papi no te veo, solo veo humo y fuego.

Pero el Padre sabe que esta ahí en la ventana porque el fuego lo ilumina.
- Pero yo si te veo, Hijo.

- Hijo Sabes que debes de hacer, Tírate que aquí te agarramos todos los que estamos abajo, TÍRATE!!!!
El hijo le dice:
- Pero yo no te veo.
EL Padre contesta.

- Sabes como debes de hacer, cierra los ojos, tírate y lánzate!!!

El niño dice:
- PAPI no te veo, pero allá voy !!!
Y cuando el niño se lanzo abajo lo rescatan.

Entonces el Padre lo abraza, llora con el hijo juntos pero muy contentos.

El hijo comprende que hay veces que el Padre no se lo ve pero sus palabras son suficientes para confiar en él. Así es nuestra vida, muchas veces hay muchos incendios, sentimos problemas parecidos a este niño, y DIOS nos dice: TÍRATE!! CONFÍA EN MÍ, y nosotros tenemos que lanzarnos así no miremos nada, ni sintamos nada, en FE, en FE tienes que salir adelante!! Por que sólo su palabra nos basta!!!

REFLEXIÓN: "¡En Ti confío!"

Los padres, fuentes de grandes Bendiciones

Doña Matilde era una señora muy buena, de un gran corazón. Pero era muy débil de carácter para educar a su hijo Alfredo. Le faltaba a la buena señora esa energía, unida a una gran serenidad. Por eso, quien mandaba en aquel hogar era Alfredo.

La madre transigía con todos los caprichos de su hijo; unos buenos (y eso estaba bien) y otros malos (y eso estaba mal).

Alfredo fue creciendo, dejó la adolescencia y un día le pidió a su madre dinero para jugar en el casino. Y también le pidió otra vez dinero para volver de noche y muy tarde a casa. A doña Matilde le parecía un disparate aquellas libertades. Pero el hijo, tanto insistía, y tales caras avinagradas ponía, que la madre, más blanda que la cera, cedía al fin, diciéndole: «¡Toma, hijo, siquiera para que me dejes en paz¡» Y la madre fue cediendo su autoridad y dando dinero a su hijo para sus vicios y caprichos indignos.

Un día, Alfredo no se encontraba bien, tenía algo de fiebre. Los médicos le diagnosticaron una tuberculosis traidora. Fue llevado a un pueblo de la sierra. Estaba en una casa magnífica, rodeada de un maravilloso pinar. En el jardín estaba Alfredo tendido en un lecho y junto a él había libros y un aparato de radio. Nada de esto le interesaba. Sólo quería curarse y marchar de allí.

Un día llegó al jardín un joven sacerdote. Era el nuevo párroco del pueblo. Venía a ofrecerles sus servicios y su amistad. A los pocos días, el sacerdote adquirió un poco de confianza con la madre y el hijo. Bien sabía el joven párroco la causa de aquella traidora enfermedad. Ciertas frases dichas por la madre le habían revelado que la causa, en parte, era debido a la vida viciosa y disipada que Alfredo había llevado. El vicio había gastado aquella joven naturaleza.

Alfredo pasó una noche agitado, desvelado. Era la muerte, que se le acercaba. El sacerdote quiso hablar con el enfermo, pero la madre lo impidió, ante el temor de que su hijo se asustara. Pero aquella misma tarde el sacerdote recibió un recado urgente: Alfredo se moría. En cuanto llegó el párroco le habló al enfermo con amor y firmeza. Le dijo que pronto estaría en la presencia de Dios y que se preparara para gozar de la eterna felicidad del Cielo. El joven, con gran indiferencia, le dijo: «Ahora no estoy para eso.»

Doña Matilde, al oír aquellas frias palabras, le gritó, con lágrimas en los ojos: «¡Pero hijo, yo no quiero que te pierdas para siempre!» Entonces el enfermo, muy débilmente y con indiferencia, le dijo: «Me confesaré para que me dejes en paz.» Doña Matilde salió de la habitación. Quedaron solos el sacerdote y en enfermo. ¿Se confesó bien Alfredo? Eso sólo Dios lo sabe. Cuando volvió la madre a la habitación su hijo estaba moribundo.

Doña Matilde lloraba de pena y dolor, pensando Que las únicas palabras que ella habla oído a su hijo eran: «Me confesaré para que me dejes en paz.»

Alfredo fue víctima de la falta de autoridad de su madre.


Explicación Doctrinal:

El día de mañana, cuando seáis mayores, se presentan en la vida varios caminos: unos eligen el sacerdocio, la vida religiosa; otros, el matrimonio, constituyen un hogar con una persona a quien aman y quieren. Luego nacen los hijos y entonces se forma la familia.

Vosotros quizá lleguéis a ser padres y madres de familia, Pero el ser padre y madre va unida a una gran responsabilidad. Los padres tienen el deber de amar, alimentar y educar cristianamente a los hijos. Incluso deben los padres dar a sus hijos felicidad, paz y alegría y jamás amargarles la vida con violencias y cóleras injustas.

Los padres tienen el deber sagrado de cuidar la salud de sus hijos, de inclinarles al trabajo, al estudio. Los padres tienen que respetar la libertad de sus hijos al elegir estado, profesión, aconsejándoles, sí, pero no imponiéndoselas. Jamás los padres tendrán preferencias por uno de sus hijos. Esto es indigno.

Los padres dialogarán con sus hijos con gran bondad y cariño, escuchándoles atentamente sus problemas y preocupaciones, sus ilusiones y aspiraciones. Los padres procurarán que sus hijos lean libros buenos y tengan buenos amigos. Un buen libro y un amigo bueno son dos tesoros inapreciables. Porque un mal libro y un mal amigo pervierte y arrastra hacia el mal a la juventud.

Los padres aconsejarán a sus hijos, les reprenderán con dulzura, firmeza y razones justas; les castigarán o premiarán cuando las circunstancias lo aconsejen. Los padres rezarán por sus hijos, para que Dios les guíe por el camino del bien, de la justicia y de la verdad, y llevarán una vida ejemplarísima y cristiana de rectitud, de amor, justicia y mansedumbre.


Norma de Conducta:

Honraré a mis padres por ser ellos los representantes de Dios en la familia y además fuente de grandes bendiciones.

Autor: Gabriel Marañon Baigorrí

Principios del Surfista... Llevalos a tu vida Diaria

Impresionante, increíble, maravilloso es lo que diríamos de los jóvenes que cabalgan sobre la cresta de las olas pareciendo dominar el mismo océano. Pero, no es casualidad, ni simple deporte. Hay 7 principios que cada surfista cumple a cabalidad para poder sostenerse en la ola y son los mismos principios que debieran gobernar nuestra vida si queremos cabalgar sobre las olas desafiantes de nuestra vida cotidiana. He aquí los principios del surfista:

1.Pasión por la ola y en la ola.

“El surfista no habla de las olas, sino que espera y se monta en la ola.
“Pasión por la ola lo impulsa a la ola”.Necesitamos estar más apasionados por la vida.

2.- Ir más allá de los límites. 

“Combinar capacidad y preparación con resolución y el atrevimiento nos lleva contínuamente a ensayar nuevos movimientos e ir en busca de olas más grandes y recorridos más largos. El surfista sabe que no existen dos olas iguales, tantea cada ola y cabalga en cada una de manera diferente . La vida a veces nos exige ir más alla de donde hemos llegado.

3.Espere revolcones.

“Hay que estar dispuesto a comer arena antes del almuerzo.
“Los grandes ejecutores le dan la bienvenida a lo inesperado y sacan lecciones de los revolcones. NO te preocupes si algún día la vida te da revolcones, aprendamos de ello y sigamos adelante.

4.No le dé la espalda al océano

“El surfista respeta el poder y aprecia la grandeza del océano, por ello jamás lo ignora ni le da la espalda”. Jamás le demos la espalda a los desafíos de la vida. Hay muchas posibilidades y oportunidades. Ninguna se pierde, otro toma las que yo no tomo.

5.Mire siempre hacia “afuera”.

“Afuera” se refiere a las olas que aparecen en el horizonte. Saben poner atención a la ola que está cerca y a la vez observar la próxima. Muchos pierden su vida mirando hacia dentro sin levantar la vista. Hay un horizonte aún más amplio por conquistar.

6.Muévase antes de que la ola lo mueva.

“Una ola grande, como sucede con los cambios, se mueve con tanta rapidez que si uno espera demasiado tiempo ella pasará sobre uno y lo dejará luchando contra la corriente. Percepción y discernimiento me indican cuando y cómo moverme.

7.Jamás practique solo.

En una sociedad compleja nadie hace frente a la vida por sí solo.

Los surfistas tienen una regla determinante:

¡Jamás practique surf solo! Por seguridad, por intercambio de conocimiento y por tener con quién placticar mientras aparece la ola.

NO viva mas solitario aunque seas solo. Una cosa es estar solo y otra es sentirse solitario.