El día que serás un Triunfador


Cuando el egoísmo no limite tu capacidad de amar…
 

Cuando confíes en ti mismo aunque todos duden de ti, y dejes de preocuparte por el que dirán…
 

Cuando tus acciones sean tan concisas en duración como en resultados.
 

Cuando puedas renunciar a la rutina sin que ello altere el metabolismo de tu vida.
 

Cuando sepas distinguir la sonrisa de la burla, y prefieras la eterna lucha que la compra de la falsa victoria.
 

Cuando el ser espontáneo te libere del método.
 

Cuando actúes por convicción y no por adulación.
 

Cuando puedas ser pobre sin perder tu riqueza y rico sin perder tu humildad.
 

Cuando sepas perdonar tan fácilmente como ahora te disculpas.
 

Cuando puedas caminar junto al pobre sin olvidar que es un hombre y junto al rico sin pensar que es un Dios.
 

Cuando sepas enfrentarte a tus errores tan fácil y positivamente como a tus aciertos.
 

Cuando halles satisfacción compartiendo tu riqueza.
 

Cuando sepas manejar tu libertad para pensar, hablar, leer, escribir y hasta escuchar sin caer en excesos.
 

Cuando ya no debas sufrir para conocer la felicidad y no seas ya capaz de cambiar tus sentimientos o tus metas, por el placer.
 

Cuando no trates de hallar respuestas en las cosas que te rodean, sino en tu propia persona.
 

Cuando aceptes los errores y no pierdas la calma.
 

ENTONCES, Y SOLO ENTONCES; SERAS UN ¡TRIUNFADOR!

La Importancia de las Personas


Los puentes son como ciertas personas:
 

Su importancia se valora cuando ya no están, o cuando están rotos y no se los puede usar...  

Existe una cantidad impresionante de puentes: Cortos y largos, anchos y estrechos, seguros e inseguros, caros y económicos...
Todos tienen sin embargo, algo en común:
 

Sirven para unir dos orillas...
Atravesándolos, uno siente que, de algún modo, lleva un mensaje al otro lado...
 

También las personas estamos llamadas a ser puentes, para facilitar el encuentro, para superar aflicciones, para estimular el perdón...
 

Hacer de puente a veces cuesta, pero cuando da resultado, la gratificación es grande...
 

Quiero ser para ti como un puente sobre el río...
Del lado de acá está tu hoy...
Del lado de allá tu mañana...
 

Entre los dos lados, el río de la vida, a veces sereno, a veces turbulento, a veces traicionero y a veces profundo y revuelto...
 

ES NECESARIO ATRAVESARLO...
 

No soy Dios ni pretendo a jugar a serlo... Sólo Él puede llevarte con seguridad al otro lado... Pero yo quiero ser el puente que haga más fácil la travesía...
Si crees que no es bueno pasar sólo, usa mis hombros... Si me balanceara, no tengas temor....
 

Dios me ha colocado en tu camino para ayudarte a cruzar el río...
No dudes en utilizarme, y cuando llegues, déjame, si quieres...
Pero quiero que continúes tu marcha... Soy t
u puente para muchas travesías de la vida, pero aún tengo otro nombre

La Juventud


La juventud no es cuestión de tiempo, sino un estado de la mente ; No es un asunto de la voluntad, una cualidad de la imaginación, un vigor de emociones ;es la frescura de los manantiales profundos de la vida.
 

La juventud significa el predominio del valor sobre la timidez, de la aventura sobre lo fácil.
 

Esto existe a menudo en una persona de sesenta años, más que en un joven de veinte.
Nadie se avejenta al desertar de sus ideales. los años pueden arrugar nuestra piel, pero la falta de entusiasmo arruga nuestra alma.
 

La preocupación, la duda, la desconfianza, el temor, la desesperación, éstos doblan el corazón y convierten el espíritu en polvo.
 

Tengas tú sesenta años o dieciséis, en todo corazón humano existe el amor a lo maravilloso, el asombro por las estrellas del cielo, el impávido desafío a los eventos, el apetito infalible de la niñez por lo que viene ; después del goce de vivir.
 

Tú eres tan joven como tu fe, tan viejo como tu duda, tan joven como tu confianza en ti mismo, tan viejo como tus temores, tan joven como tu esperanza, tan viejo como tu desesperación.

Año nuevo, Vida nueva


Empezar como si fuera cualquier cosa, es una enorme torpeza. Un año de vida es un regalo demasiado grande para echarlo a perder.

¿Alguna vez te has sentido en lo mas hondo de tu ser ese deseo profundo y enorme de mejorar o de cambiar?



Si es así, no dejes que el deseo se escape, porque no todos los días lo sentirás. Si hoy sientes esa llamada a querer ser otro, a ser distinto, atrápala con fuerza y hazla realidad.

Un año recién salido de las manos del autor de la vida, es un año que aún no estrenas. ¿Qué vas a hacer con él?, ¿El año pasado no te gustó?, ¿No diste la medida?, ¿Con éste qué vas a hacer?

Un nuevo año recién iniciado: Todo comienza si tú quieres, todo vuelve a empezar...

Yo me uno a los grandes insatisfechos, a los que reniegan de la mediocridad, a los que aún conscientes de sus debilidades confían y luchan por una vida mejor.

Todos desean a los demás y a si mismos un buen año, pero pocos luchan por obtenerlo. Prefiero ser de los segundos.

Comienza un nuevo año y con el un mundo de oportunidades se abre ante nosotros. El momento es propicio para reflexionar internamente sobre experiencias pasadas, situaciones presentes y el porvenir. Para aprender del pasado, disfrutar el presente y construir un futuro mejor.

Si nos detenemos por un momento y hacemos una pausa para mirar hacia atrás, podremos darnos cuenta que nos encontramos exactamente donde nos han traído nuestras acciones pasadas. El ser humano construye su futuro día a día mediante sus pensamientos, palabras y acciones, y estas a su vez van moldeando el presente.

Con el pasar del tiempo nuestra voluntad se fortalece y nos sentimos cada vez más capaces de lograr lo que nos propusimos; y no solo eso sino que también sentimos la necesidad de hacer algo por aquellos que hasta ahora no se han propuesto lograrlo por si mismos, y comienza entonces un proceso de crecimiento en el cual nos volvemos conscientes de que somos dueños de nuestros destinos y capaces de utilizar nuestra voluntad en formas cada vez más creativas y constructivas.

A partir de ese momento vemos los obstáculos solo como situaciones a superar y de las cuales aprender, el contento se abre paso entre los lamentos, la alegría vence a la tristeza y la esperanza, la seguridad y la confianza reinan donde antes se encontraba el temor.

Siempre podemos escoger entre vivir el mundo cual lo conocemos o cambiarlo en el que deseamos, la decisión al final es de cada uno según decida ejercitar su libre albedrío.

Que este nuevo año nos brinde paz, amor, salud, armonía, unión, felicidad y prosperidad.