"Cuando se cumple la voluntad de Dios, se vive con paz y Alegría"

 
Hay una sola cosa que puede darse sin que se tenga: la felicidad. Esta frase de Juan XXIII ilustra perfectamente la grandeza y la paradoja de la felicidad. Nada tan aparentemente codiciado.

Nada tan aparentemente fácil de obtener (decimos incluso que el dinero no hace la felicidad. La felicidad es, pues, gratis). Y sin embargo ningún bien tan escaso o mal repartido.

Vivimos en una sociedad donde lo urgente prima sobre lo importante y el confort sobre la felicidad. Ahí radica el gran secreto. Muchos no llegan a ser felices porque no persiguen la felicidad, sino las comodidades.

En un mundo cada vez más aturullado conviene tener claras las prioridades si queremos alcanzar nuestros objetivos. Si no perseguimos la felicidad resulta más que dudoso que alguna vez logremos obtenerla.

En esto consiste, pues, el primer paso: nuestro objetivo en la vida, ser felices. Una vez claramente establecido el objetivo conviene conocer en que consiste aquello que codiciamos. La felicidad no es el confort, no es el placer, no es la pasión, no es el poder. Consiste, simplemente, en estar satisfecho con lo que se tiene.

¡Qué fácil y al mismo tiempo, que difícil! ¿Alguien conoce a alguna persona que se muestre satisfecha con lo que la vida le dio en suerte? ¿Qué no codicie más y más? ¿Qué se muestre inmune a la ambición? Nuestra sociedad consumista nos impulsa cada día a consumir más, a codiciar más, a subir, a ascender, a competir. Pues bien, todo eso no va a hacernos felices. Y habíamos quedado en que la felicidad era nuestro objetivo principal.

Mi consejo es que cada cual medite, dentro de sí mismo, y se pregunte si de verdad no podría ser un poco más feliz, si no se autoengaño, si se conoce suficientemente bien y se muestra sincero consigo mismo.

Y que se plantee, también, que es lo que persigue en la vida. Y quisiera recordar algo que me parece de suma importancia: nadie dijo nunca, en su lecho de muerte, "me gustaría haber pasado más horas en la oficina"

Claves: Márcate este objetivo: ser feliz Siéntete satisfecho con lo que tienes, Ni el confort, ni el placer, ni la pasión te hará feliz ¿Acaso no crees que podrías ser más feliz? No te engañes a ti mismo y piensa lo cerca que estás de serlo.

MICRO-REFLEXIÓN: "Cuando se cumple la voluntad de Dios, se vive con paz y alegría"

 

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