Hablemos de Paz... Hablemos del poder del Señor

Nosotros los humanos deseamos vivir en paz, pero a pesar de todo lo que hacemos, las guerras continúan, los problemas por petróleo continúan, el hambre continúa y estamos impacientándonos.

Recurrimos a hacer peticiones al gobierno; marchamos por las calles; nos sentimos defraudados con el mundo; gritamos pidiendo justicia; pedimos que se hagan nuevas leyes; exponemos la injusticia, el error, el fraude, la incompetencia o las actividades ilegales pero ¿cuándo algo de todo esto nos ha traído paz?

Podemos sentirnos ultrajados, ofendidos, molestos por las injusticias que vemos pero eso no solamente no nos traerá paz, sino que estamos obstaculizando su obtención pues reforzamos estos sentimientos negativos. La paz está adentro de cada uno de nosotros.

Piensa: ¿de quién es la piel que te cubre? Tuya. Nadie más la comparte y es dentro de ti donde está la paz. ¿Qué caso tiene que la busques en los demás? Ninguno de ellos puede darte paz, ninguno de ellos puede hacerte sentir la paz. Nadie lo puede hacer por ti. Cuando decimos comparto mi paz, estamos expandiendo lo que nosotros sentimos e invitándote a recibirla pero tú tienes la elección.

La paz no está en las manos del gobierno, de tus vecinos, de tus compañeros, de tu pareja o de tus hijos. Nadie puede hacerte sentir la paz que está adentro de ti, de la misma forma que nadie puede hacerte sentir amado, si no te amas a ti mismo. Solamente puedes dar lo que ya tienes y el Amor y la Paz, son tuyos. Son dones de nuestro Padre.

La gran GUERRA existe adentro de la humanidad. Lo que se encuentra afuera únicamente está reflejando la manifestación del mundo interior.

Jesús nos dijo: Mi paz les dejo, mi paz les doy y compartió con nosotros el don maravilloso que recibió de nuestro Padre y la tenemos. Se encuentra dentro de tu corazón y se alimenta de Amor. Solamente viviendo en el Amor, compartiendo el Amor y sintiendo el Amor, encontrarás la paz y entonces, sólo entonces, podrás compartirla.

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