¿Tiene usted un Dios en el bolsillo?

La Biblia nos enseña que “Dios es espíritu y los que le adoran han de adorarle en Espíritu y en Verdad”. Eso, por supuesto, significa que Dios es todo perfección y que El no hace distinción de personas. Dios no favorece a una persona en menoscabo de otra, ni ayuda jamás a una persona a costa de otra. Dios simplemente puede darnos todo lo que necesitamos sin tomárselo a otro. Dios siempre puede darnos todo lo que necesitamos sin tomárselo a otro. 

En realidad, el propio deseo de tomar algo que en justicia pertenece a otro, es un grave pecado, y lo condena el mandamiento “no envidiarás”. Si usted ve que alguien tiene algo que a usted le gustaría tener, alégrese de que esa persona lo tenga. Piense “Estoy en contacto con la fuente de eso, y Dios puede darme algo tan bueno o mejor”.
 

Las personas irreflexivas a menudo tratan, como si se pudiera, de utilizar a Dios, sin comprender, por supuesto, lo absurdo de esa idea. Intentan que su religión haga lo que ellos quieren. Tratan de utilizar la Verdad Espiritual a su conveniencia, en vez de ajustarse a las Leyes del Ser. Pretenden que Dios quiere lo que ellos quieren, y que El lo quiere de la manera que ellos prefieren. Con mucha frecuencia, claro, pretenden que Dios quiera que otras personas hagan cosas para complacerlos. Esos individuos no adoran al Verdadero Dios. Todo lo que tienen es un Dios de bolsillo, adiestrado para responder a sus deseos. Este ídolo pagano no puede dar mucho más que sufrimiento e infelicidad.
 

Adorar al verdadero Dios y poner nuestras vidas en consonancia con la Suya es el único camino hacia la libertad, la salud y la armonía.

Emmet Fox.

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