Con Dios todo es Posible

No hay límites para lo que puedo lograr o vencer cuando enfoco mi atención en Dios como la fuente de todo lo que necesito. Cualquiera que sea el reto que surja en mi vida o en el mundo, mi fe me ayuda a superarlo. Dios es la fuente de mi fortaleza, valor, vitalidad y paz mental.

Al pensar en la familia, los amigos y toda la humanidad, recuerdo que Dios también es la fuente divina de todo lo que ellos necesitan. Pongo cualquier preocupación a Su cuidado amoroso y siento gratitud.

El recordar que Dios es nuestra fuente única me cambia profundamente y me da la confianza para atreverme a exclamar: “¡Soy fe en acción!” Y con fe, me convierto en un agente para el cambio positivo en el mundo.

Así que vivimos confiados siempre, … (porque por fe andamos, no por vista). —2 Corintios 5:6, 7


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