Meditación Vipassana

Vipassana es la meditación que más gente iluminó en todo el mundo, mucho más que cualquier otra, porque es la esencia misma. Las demás meditaciones tienen la misma esencia pero de diferentes formas; también tienen algo no esencial; pero Vipassana es esencia pura; no podés quitarle nada y no podés agregarle

Vipassana es algo tan simple, que hasta un niño pequeño la puede hacer…En realidad, el niño más pequeño la puede hacer mejor que vos, porque todavía no se llenó con la basura de la mente; todavía está limpio e inocente…

A Vipassana la podés hacer de tres formas -podés elegir la que mejor se adapte a vos:

La primera es conciencia de tus actos, de tu cuerpo, de tu mente, de tu corazón…Cuando caminás, caminá con conciencia; cuando muevas la mano, movela con conciencia, sabiendo perfectamente que estás moviendo la mano…La podés mover sin ninguna conciencia, como algo mecánico…En un paseo matutino, podés seguir caminando sin darte cuenta de tus pies…

Estate alerta de los movimientos de tu cuerpo. Mientras comés, estate alerta de los movimientos que son necesarios para comer; cuando te des una ducha, estate alerta de la frescura que llega a vos, del agua que cae sobre vos y de la tremenda alegría que causa…mantenete alerta; no te tendría que seguir pasando en un estado de inconsciencia.

Y lo mismo con tu mente. Cualquier pensamiento que pase por la pantalla de tu mente, solamente observalo; cualquier emoción que pase por la pantalla de tu corazón, solamente sé un testigo; no te involucres ni te identifiques, no evalúes lo que es bueno, lo que es malo; eso no tiene nada que ver con tu meditación.

La segunda forma es con la respiración, hacerse conciente de la respiración. Mientras entra el aire, se dilata tu vientre y cuando sale, baja; entonces, el segundo método es estar conciente del vientre, cuando sube y cuando baja…solamente la conciencia exacta del vientre subiendo y bajando…y el vientre está muy cerca de las fuentes de la vida, porque el niño se une a la vida de la madre a través del ombligo; atrás del ombligo está su fuente de vida, entonces cuando se eleva el vientre, es realmente la energía de la vida…el resorte de la vida que sube y baja con cada respiración…Eso tampoco es difícil y tal vez sea todavía más fácil porque es una técnica sola.

En la primera, tenés que estar conciente del cuerpo, tenés que estar conciente de la mente, tenés que estar conciente de tus emociones, de tus estados de ánimo…Entonces, son tres pasos. La segunda forma tiene tiene un paso solo: el vientre, subiendo y bajando…y el resultado es el mismo. A medida que vas haciéndote más conciente de tu vientre, la mente se hace más silenciosa, el corazón se hace más silencioso, los estados de ánimo desaparecen…

Y la tercera es estar conciente del aliento cuando entra, cuando pasa por las fosas nasales…sentílo en ese extremo -el otro polo del vientre-, sentílo en la nariz…el aire al entrar da cierta frescura a tus fosas nasales…Después, el aire saliendo…el aire entrando, el aire saliendo…

Eso también podés hacerlo. Es más fácil para hombres que para mujeres, porque la mujer es más conciente del vientre…la mayoría de los hombres ni siquiera respiran llegando al vientre; sus pechos suben y caen porque en el mundo prevalecen conceptos errados sobre atletismo. Por supuesto que le da una forma más bella al cuerpo si tu pecho es prominente y tu vientre casi no existe…

El hombre eligió respirar solamente hasta el pecho, entonces se vuelve cada vez más grande y el vientre se encoge. Cree que así es más atlético…

En todo el mundo, excepto Japón, todos los atletas y profesores de atletismo enfatizan la respiración llenando los pulmones, expandiendo el pecho y contrayendo el vientre. El ideal es el león, que tiene el pecho amplio y el vientre muy chico; entonces, sé como un león; esa llegó a ser la regla para los atletas y gimnastas, y para la gente que trabaja con el cuerpo…

Japón es la única excepción; a ellos no les interesa tener el pecho amplio y el vientre chico. Para contraer el vientre se necesita cierta disciplina; no es natural. Japón eligió el camino natural, por eso puede sorprenderte ver una estatua japonesa de Buddha. Esa es la forma en la que podés distinguir inmediatamente si la estatua es hindú o japonesa; las estatuas hindúes de Gautama, el Buddha, tienen un cuerpo muy atlético, sus vientres son muy angostos y sus pechos muy amplios. Pero el Buddha japonés es totalmente distinto; su pecho es casi silencioso, porque respira desde el vientre, pero su vientre es más grande…no le queda muy bien -porque la idea que prevalece en el mundo es tan antigua…, pero respirar desde el vientre es más natural, más relajado…

Esto te pasa a la noche, cuando dormís; no respirás desde el pecho, respirás desde el vientre. Por eso es tan relajada la experiencia del dormir…Después de tu sueño, te sentís tan fresco a la mañana, tan joven…porque toda la noche estuviste respirando en forma natural …¡estuviste en Japón!

Estos son los dos puntos: si tenés miedo que respirar desde el vientre y estar atento a su elevación y caída te destruya tu forma atlética…los hombres pueden estar más interesados en esa forma, entonces, para ellos es más fácil observar las fosas nasales, por donde entrar el aire. Observá, y cuando el aire salga, observá también.

Estas son las tres formas, cualquiera está bien; y si querés hacer dos formas al mismo tiempo, las podés hacer, pero vas a tener que esforzarte más; y si querés hacer las tres , las posibilidades van a ser más rápidas, pero todo depende de vos, de lo que te sea fácil…

Acordate: lo fácil es lo correcto.

A medida que se va enraizando la meditación y tu mente se va haciendo silenciosa, va a ir desapareciendo el ego…vos vas a estar presente, pero no va a estar la sensación de ‘Yo’. Entonces las puertas van a estar abiertas…

Vos solamente esperá con un deseo amoroso, con una bienvenida en el corazón para ese gran momento -el momento más grande en la vida de una persona-, de iluminación…

Llega…ciertamente que llega; jamás se demoró ni un solo instante…Una vez que estás en la onda correcta, de pronto explota en vos, te transforma…

El viejo hombre murió y llegó el hombre nuevo…
Sentándose

Encontrá una postura razonablemente cómoda y que te ayude a ponerte alerta, como para mantenerte sentado por unos 40 a 60 minutos. La espalda y la cabeza tienen que estar derechas, los ojos cerrados y la respiración normal. Quedate lo más quieto que puedas, solamente cambiá la postura si te es realmente necesario.

Mientras estés sentado, el objetivo primario es observar la elevación y caída del vientre, apenas por encima del ombligo, que causa la inhalación y la exhalación. No es una técnica de concentración, por eso mientras estés observando la respiración, van a desviar tu atención muchas otras cosas. Nada es distracción en Vipassana, así que cuando surja alguna otra cosa, dejá de observar la respiración, prestá atención a cada cosa que esté pasando hasta puedas volver a tu respiración. Esto incluye pensamientos, sentimientos, juicios, sensaciones corporales, impresiones del mundo exterior, etc.

Lo que importa es el proceso de observar, no tanto lo que observás, por eso acordate de no identificarte con nada de lo que pueda surgir…Preguntas o problemas pueden verse como misterios para disfrutar…
Vipassana caminando

Esta es una caminata común, en forma lenta, estando conscientes de los pies al tocar el piso.

Podés caminar en círculo o en una línea de 10 a 15 pasos, yendo y viniendo, a puertas cerradas o en campo abierto. Los ojos tienen que mirar hacia el piso, unos cuantos pasos para adelante. Mientras caminás, poné tu atención en el punto de contacto de cada pie al tocar el suelo; si surgen otras cosas, dejáles de prestar atención a los pies y mirá eso que desvió tu atención y después, volvé a los pies.

Es la misma técnica que en la posición de sentado -pero observando un objeto primario diferente. Podés caminar durante 20 ó 30 minutos.

Osho.


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