Aforismos para el Alma


En esencia, todo ser humano es Cristo.

Hemos de conscienciar que nuestra verdadera
naturaleza, nuestra Esencia, es ser Hijo de
Dios, perfecto, armonioso, rico y libre. Por la
práctica diaria de la Meditación, tendremos una más
exacta medida de nuestra Esencia Divina y
comprenderemos la perfección magnífica e incomparable
de todos los seres del cielo y de la tierra.

Cuando tenemos consciencia de nuestra
        perfección interior,
        admiraremos la perfección interior de
        toda persona.

Cuando alguien desea sentir admiración por algo, en
verdad está queriendo tomar
consciencia de su perfección interior. Cuando la Luz
del Amor de Dios nos ilumina, somos generosos
y amamos sinceramente a todo y a todos; sólo tenemos
palabras de admiración y surge el Paraíso
ante nosotros. Observando el mundo con mente
optimista, recibimos la Luz de Dios.

Si tienes una buena idea,
       dá el primer paso para concretizarla.

Si tu mente está sintonizada con la mente de Dios y
tienes la idea de realizar una buena
acción, es porque llegó la hora de ponerla en
práctica, pues ha habido un proceso de maduración
interior inconsciente. No dudes. La oportunidad es
como una persona calva que tiene cabellos
solamente en la frente. Es necesario agarrarla cuando
se aproxima, pues sería imposible hacerlo
después de haber pasado.

El ser humano es la más bella de las flores
       porque en él se manifiesta la gran vida
       del Universo.

El hombre, como hijo de Dios, recibe los cuidados
amorosos de sus padres en el plano
terrenal y crece teniendo el ambiente como tierra y
las múltiples experiencias como fertilizante; crece
su tronco, se llena de hojas, absorbe la luz de todas
las circunstancias positivas; su alma se llena de
profundidades y se amplía; las ramas crecen y brotan
los botones que anuncian las próximas flores;
viene el exuberante florecer y, finalmente, produce
frutos bellos y perfectos.

Recibimos al final
aquello que damos desde el principio.

Se recibe lo que se dá: esta es la ley de la mente.
Es la ley de causa y efecto. Trabajar para
los demás es trabajar para sí mismo. Esto es porque el
otro y yo somos uno; tu Vida es, en el fondo,
la misma Vida del otro. Quien dá en abundancia recoge
en abundancia, pues la cosecha viene del
cielo.

Siembra en la mente de tus hijos
el sueño de una vida bella,
benéfica y noble.

No destruyas el sueño de tus hijos. Estimúlalos para
que tengan un grande y noble ideal. Fija
algo bien alto, tanto como el Sol, como objetivo y que
lanzen el dardo del idealismo; y, aunque no
alcancen la altura deseada, la flecha volará muy alto.
Ayúdales a idealizar metas cada vez más
elevadas.

Quien acepta los buenos consejos con
docilidad, progresará siempre.

Admitamos con prontitud nuestros errores. Nada enseña
más que la propia experiencia y la
consciencia de habernos equivocados. No consideremos
desfasados los consejos de padres o de
los buenos amigos y consejeros. Existen buenas
experiencias que se mantienen inalterables a través
del tiempo. Quien escucha humildemente a las personas
de más experiencia, progresa siempre.

El trabajo hecho con alma
es siempre una obra prima.

En la sociedad pasada, predominaban los hombres de
espíritu elevado, que no trabajaban
exclusivamente por intereses económicos. Debemos
imitarlos, dedicando lo mejor de nosotros a
todo lo que hacemos. Así nacen las más nobles
virtudes, las artes y las ciencias de la Humanidad.
Dedicar la vida a algo noble es lo mismo que
entregarnos a la edificación de un alma inmortal, a
amar impersonalmente a todo cuanto contiene vida en el
cosmos.
 
Dedicándonos totalmente a la felicidad
de los otros,
es como seremos felices.

El esfuerzo para hacer felices a otros, también nos
trae la felicidad. Obtendremos la verdadera
felicidad cuando la alegría de nuestro prójimo
resplandezca en nuestro corazón. Abandonar el
egoísmo es proporcionar a los demás todo lo que
poseemos de noble y verdadero, y eso trae
felicidad real.

Quien es sabio, reverencia todos los seres
  del cielo y de la tierra.

Si estamos llenos de la sabiduría espiritual,
conoceremos las leyes de la mente.
Reverenciaremos en cada persona la verdadera
naturaleza, perfecta y divina que manifiesta, y
dejamos de ver sus defectos. Así nacen a nuestro
alrededor la paz y la armonía.

Abramos los ojos de la mente y el corazón
  y veamos que la gracia de Dios
  brilla en todas partes.

Veamos la luz que se encuentra en el interior de
todas las cosas. La Vida resplandece en la
atmósfera; respirar el aire es respirar la Vida. El
amor brilla en el agua que corre; beber el agua es
beber el amor. La gracia de Dios está en todos los
alimentos; comer es absorber la gracia de Dios.

A quien se encuentra enfermo,
  perdón, amor y paz
  son indispensables para su curación.

El enfermo que desea curarse debe visualizar las
personas por las que siente odio, rencor o
esté simplemente en desarmonía con ellas y, con las
manos juntas, orar en los siguientes términos:
"Yo perdono a estas personas (citar nombres) y las
acojo en mi corazón con el amor de Dios.
Igualmente, Dios me perdona y me envuelve con Su
infinito amor".

Vivir el  "ahora" es dedicarse al trabajo  

del cuerpo y del alma.

Si deseamos vivificar el  "ahora", demos totalmente
la vida al objetivo fijado, cualquiera que él
sea. Concentremos la atención y sea una entrega total
a nuestro quehacer.

Si abandonamos el Ego y lo anulamos
   por nuestra entrega a los demás,
   fluirá para nosotros la Sabiduría Divina.

Concentra tus esfuerzos en aquello que beneficia al
mayor número de personas y ejecuta lo
que fuera necesario para ello. En el momento que
abandonas totalmente el Ego, una nueva fuerza te
orientará con nueva sabiduría. Solamente cuando
abandonas el Yo y te entregas a Dios, se abre el
canal mental que te une con la Armonía Divina.

Cuando te encuentres ante una dificultad,
   sabe que  Dios te está probando.

Actuando según la sabiduría humana, es imposible
percibir la necesidad de cambiar el rumbo
de nuestra vida. En muchas ocasiones, Dios nos alerta
a través de inesperados obstáculos,
obligándonos a desviarnos del camino equivocado. Por
eso, es importante orar siempre y contar con
la Sabiduría de Dios, creyendo que no existen
problemas, por más complejos que sean, que no
puedan ser solucionados con Su ayuda.

Cuando tú te esfuerzas hasta más allá del
   límite de tus capacidades,
   se realiza lo que deseas.

Jamás perdamos la esperanza, desistiendo de un ideal,
porque en el mundo mental él está en
camino de la materialización. Además del amor,
esfuerzo y oración, es necesaria la alegría para
concretizarlo. Vamos a esforzarnos con mente alegre
para alcanzar el objetivo que nos proponemos
en la vida.

El hombre fue creado para ser feliz.
  De nosotros depende volver al estado
  original.

El niño, gateando y agarrándose a alguna cosa, se
esfuerza por conseguir andar. El esfuerzo
en busca de la felicidad es un comportamiento propio
de quien nació para ser feliz. A través de
múltiples tentativas, el ser humano es capaz de
alcanzar su objetivo.

Muchos hombres sanarían
  si aceptaran con gratitud
  lo que la vida les dá.

Cuando se alcanza un estado espiritual capaz de
aceptar todo con gratitud, desaparece el
miedo. El temor permanece en cuanto la persona esté
buscando el camino de evadirse de todas las
cosas. "No escaparé más. Venga lo que venga, estoy
preparado para aceptarlo",  y cuando se
toma esta decisión, el miedo se disipa y se cura la
enfermedad. Agradecerlo todo es reconciliarse
con todo.

Quien aprende y progresa diariamente,
  no envejece. Cuando dejamos de aprender
  y progresar, comienza la vejez.

Quien siempre avanza y mejora, teniendo consciencia
de que está creciendo de alguna
manera, no envejece. La predisposición para renovarse,
proporciona rejuvenecimiento físico. Esto no
significa correr tras las modas, sino absorber
diariamente nutrientes para el alma y elevarse cada
día.
Escuchemos siempre la Verdad en el alma.

Las palabras alegres iluminan el alma
  de quien las dice y las escucha.
  Actúa con alegría y todo será alcanzado.

Las palabras alegres y positivas vivifican, tanto a
nosotros como a los demás. Pronunciar
palabras optimistas y esperanzadoras es una caridad
mucho mayor que una limosna. Quien
proporciona alegría a su semejante recibe cien por
uno. Esta es la llave de la felicidad.

El secreto de la belleza del cuerpo
         es mantener un ideal en la mente y
  avanzar hacia adelante y hacia arriba.

Si tienes un ideal y esperanza de alcanzarlo, posees
una expresión fisonómica viva, luminosa
y bella, independientemente de tus facciones físicas.
El rostro de una persona se vuelve agresivo o
bondadoso, malicioso o puro, dependiendo de la
naturaleza del sentimiento que cultiva diariamente
en su interior. Es importante, pues, irrigar la mente
con amor y mantenerla limpia de impurezas y
malicias.

Ser honesto hasta el fin es una virtud.
  Sin la honestidad, ningún acto es virtuoso.

Para mantener la honestidad ante las presiones del
mundo material, es necesario tener coraje.
Obviamente, necesitamos la virtud de la paciencia y la
armonía con todos, pero sin tener connivencia
con equívocos ni falsedades. Ante la firme decisión de
mantener la honestidad hasta el fin, los
obstáculos ceden y dan paso.

Lo que hace opaca nuestra infinita
  capacidad,
  es la mente presuntuosa que dice:
  "Ya progresé lo suficiente".

"Aún estoy en el comienzo". Quien piensa así, con
modestia y humildad, no sufre decepciones.
Siendo el hombre hijo de Dios, por más alto que
llegue, aún posee una infinita capacidad a ser
manifestada. Creerse un ser divino, es pensar: "Aún
estoy en el comienzo".

Lo que se mentaliza o pronuncia
  con hondo sentimiento
  constituye una eficaz oración.

Lo que  piensas o pronuncias, todo es oración. Orar
no es solamente aplicar unos minutos al
día ante un altar, un oratorio o en el silencio de un
espacio determinado. Quien piensa
permanentemente en algo, está orando para su
realización. Por eso, es importante pensar o hablar
constantemente, en sentido positivo y bueno, de
cualquier cosa que sea tema de conversación o de
proyecto.

El hogar es la escuela de la vida.
  La verdadera escuela del alma
   tiene su comienzo en la vida familiar.

El hogar es la primera escuela donde el alma comienza
su aprendizaje. La familia está
constituída por almas que poseen vibraciones
semejantes. El estado de nuestras mentes aparece
proyectado en el temperamento de los niños, en el
estado de salud de los familiares, en la actitud de
los padres. Si corregimos nuestras mentes y actitudes,
los otros cambiarán espontáneamente de
comportamiento.

      Si piensas sinceramente todo el tiempo
  en la felicidad de tu prójimo,
  olvidando tus propios problemas,
  estos desaparecerán.

Pensando con devoción por la felicidad ajena,
mentalizando nuestra perfección y armonía
interiores, nuestra alma se purifica y eleva. Y,
poniendo en práctica las enseñanzas del amor, el alma
se llena de contento, la Vida vibra de alegría. Y
cuando la Vida vibra, se recupera naturalmente la
salud del cuerpo y la del alma.

   La represión provoca resentimiento.
  Las palabras amables son dócilmente
  cumplidas.

Las represiones exaltadas no mejoran a las personas;
por el contrario, provocan rebeldía y
traumas internos. Las palabras suaves armonizan los
sentimientos, hacen cesar las discordias, traen
paz y transforman el ambiente en un paraíso. La
agitación desaparece ante las palabras amables.

    Todo ha sido creado con alegría.
  La alegría es una fuerza creadora.

Dios creó el universo y al hombre con la alegría de
la Vida. Todo lo que existe es
manifestación de la alegría divina. Y, siendo el ser
humano una manifestación de Dios, cuando él se
alegra, Dios se alegra. Sin alegría el hombre no
consigue llegar a la creatividad.

Dios jamás creó la enfermedad;
  por tanto, ella no existe.
La enfermedad es manifestación ilusoria.
La ilusión es el juego de la mente.

Porque Dios no creó la enfermedad, por más real que
ella parezca, no pasa de ser una
imagen ilusoria. Es lo mismo que estar enfermo durante
una pesadilla; no es una existencia
verdadera.¡Despierta de ese sueño! ¡Abandona los
sentimientos hostiles y las tristezas! ¡Abandona
los sentimientos que están proyectando la dolencia!
Veremos que así ella desaparecerá.

Se tiene la verdadera libertad
  cuando la mente se libera de los apegos.

No confundamos el amor con los apegos. El verdadero
amor consiste en alegrase con la
felicidad del otro y concederle libertad, sin apegarse
a él. El ser humano aprende las primeras
lecciones de amor a través del apego, pero, cuando
libera a la persona amada, ese amor madura.
Se obtiene libertad total cuando el apego cesa.
 
Lo que aparenta ser adversidad
  es un aviso para que corrijas tu camino.

Las contrariedades son una invitación para
desarrollar la capacidad infinita que se aloja en
nuestro interior. No aparecen para contrariarnos, y sí
para que tengamos oportunidad de exteriorizar
el amor, la sabiduría y la capacidad de nuestro ser
interno. La Vida jamás crea obstáculos que
impidan el progreso del ser humano.


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