El mejor regalo que puedes dar, El Perdón!!!


Lo que doy con mayor facilidad
debo darlo lo primero: el perdón.
el «perdón», así; ¡tal como suena!
Debo perdonar,
volver siempre a perdonar.
Si dejo de perdonar
empiezo enseguida a levantar un muro.
Y un muro
es el principio de una cárcel.
En la vida tengo necesidad de hacer,
sobre todo, dos cosas:
«comprender» y «olvidar».

Conozco a mucha gente
y conozco los secretos de muchos.
Estoy cada vez más persuadido
de que no existen
dos hombres idénticos.
 
Cada hombre es un mundo aparte;
vive, piensa, siente y reacciona
a partir de su mundo,
cuyo centro profundo
me resulta siempre extraño.
Por eso entre los hombres
se crean, necesariamente,
roturas, fricciones e incomprensiones.

Solamente si comprendo
que el otro es «otro»,
si estoy dispuesto a perdonar
será posible «vivir juntos».
De otra suerte la vida se convertirá
en un recíproco asedio
y viviré día tras día en guerra,
caliente o fría.

Hay ocasiones excelentes,
excepcionales,
para hacer las paces,
para desterrar los litigios.
Dado el primer paso, el más difícil,
el resto será una «fiesta».
¡El perdón! ¡El regalo más hermoso!

Meditación de la Amistad

 
Quien se frota los ojos saca lágrimas, y quien se hurga el corazón hace brotar sentimientos.
Quien arroja una piedra a los pájaros los levanta; y el que afrenta al amigo destruye la amistad.
Aunque hayas desenvainado la espada contra el amigo, no desesperes porque puede haber remedio.
Si has hablado contra él, no temas, pues hay lugar a reconciliación.
Pero ultrajar, revelar secreto y golpe a traición son cosas que hacen huir al amigo.
Gana la confianza del prójimo en su pobreza, para que en su prosperidad puedas tener alegría. En los días de tribulación permanece a su lado, para que en su herencia tengas tu parte.
Antes que las llamas se ve el humo del horno, así a la sangre derramada preceden las injurias.
Jamás me avergonzaré de proteger un amigo, ni me ocultaré de él.
¿Quién podrá guardar a mi boca, y sello de discernimiento en mis labios para que no caiga por ellos, y no me pierda mi lengua?

No esperes el mañana a ser Feliz


Nos convencemos a nosotros mismos de que la vida será mejor después…
Después de terminar la carrera, después de conseguir trabajo, después de casarnos, después de tener un hijo, y entonces después de tener otro.

Luego nos sentimos frustrados porque nuestros hijos no son lo suficientemente grandes, y pensamos que seremos más felices cuando crezcan y dejen de ser niños, después nos desesperamos porque son adolescentes, difíciles de tratar.
Pensamos:

No hay Dificultad que no pueda ser superada.


No hay dificultad
que no pueda ser conquistada
con suficiente amor...

No hay mal que no se pueda curar
con suficiente amor.

Ninguna puerta que no se pueda abrir
con suficiente amor.

Ningún golfo que no pueda ser atravesado
con suficiente amor.

No hay muro que suficiente amor no pueda derribar.

Ni pecado que suficiente amor no pueda redimir.

No hay diferencia en cuan profundamente asentada
pueda estar la dificultad,
qué tan desesperada sea la perspectiva
o cuan embrollada parezca estar la confusión.

Tampoco importa cuan grande sea el error.

Una suficiente realización de amor lo disolverá todo.

Y si pudieras amar lo suficiente
serías la persona más feliz y poderosa del mundo.

Oración para Sonreir

 
Señor, renueva mi espíritu y dibuja en mi rostro
sonrisas de gozo por la riqueza de tu bendición.

Que mis ojos sonrían diariamente
por el cuidado y compañerismo
de mi familia y de mi comunidad.

Que mi corazón sonría diariamente
por las alegrías y dolores que compartimos.

Que mi boca sonría diariamente
con la alegría y regocijo de tus trabajos.

Que mi rostro dé testimonio diariamente
de la alegría que tú me brindas.

Gracias por este regalo de mi sonrisa, Señor.

Madre Teresa de Calcuta

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