Meditación de la Amistad

 
Quien se frota los ojos saca lágrimas, y quien se hurga el corazón hace brotar sentimientos.
Quien arroja una piedra a los pájaros los levanta; y el que afrenta al amigo destruye la amistad.
Aunque hayas desenvainado la espada contra el amigo, no desesperes porque puede haber remedio.
Si has hablado contra él, no temas, pues hay lugar a reconciliación.
Pero ultrajar, revelar secreto y golpe a traición son cosas que hacen huir al amigo.
Gana la confianza del prójimo en su pobreza, para que en su prosperidad puedas tener alegría. En los días de tribulación permanece a su lado, para que en su herencia tengas tu parte.
Antes que las llamas se ve el humo del horno, así a la sangre derramada preceden las injurias.
Jamás me avergonzaré de proteger un amigo, ni me ocultaré de él.
¿Quién podrá guardar a mi boca, y sello de discernimiento en mis labios para que no caiga por ellos, y no me pierda mi lengua?

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