No reprimas al Amor


Nos pasamos esta vida y otras, buscando para nosotros mismos la satisfacción de un ser querido. El placer de compartir nuestros más íntimos momentos con una persona que sea, emocional e intelectualmente compatible para con nosotros. Buscamos de entre la gente lo que nos haga sentir capaz de desplazar nuestra energía hacia otro cuerpo. Y por sobre todo, la posibilidad de amar y ser amados.



En muchas de estas búsquedas triunfamos, en otras tantas no. Pero lo importante es que lo intentemos una y otra vez. Porque el ser humano no vino al mundo para estar solo. El ser humano es un ente de compatibilidades. Somos entidades que necesitamos de los demás y no porque sin ellos dejemos de ser, sino porque en nuestro destino está el prevalecer como especie y desarrollarnos, tanto mental como espiritualmente. Dios nos dio la capacidad de diferir entre prolongación de especie y la existencia. Nos llenó el cuerpo con su espíritu y por ende nos transmitió a todos su poder más infinito: El AMOR.


Dios es amor, y claro está, que nosotros también somos amor. Amor es una palabra que no me atrevería a describir. Es un poder tan puro, que en una sola palabra puede caber, pero que no se puede desencofrar de ella todo su significado. Así como en la palabra DIOS, Amor es, en una palabra, la combinación de energía y sabiduría. Es la hélice que echa andar desde la primera de nuestras vidas, en este y en el otro plano. Es una fuerza inagotable e incontrolable, que tarde o temprano reluce entre nuestros sentimientos.


A veces me atrevo a pensar que el Amor, en sí, es un ente propio dentro de nosotros, se manifiesta a través de nosotros, y por ello no lo podemos comandar. Uno no decide a quien amar y a quien no. El amor también puede que funcione como un radar, en la que el equipo es el cuerpo. En la que el amor mismo decide amar y nuestro cuerpo trasmite esa señal tan pura. Una señal que viaja a través de este comos y llega a otro cuerpo, receptor y decodificador de esta señal. El amor es Dios y Dios está dentro de nosotros en todo momento, pero, ¿Acaso no eres más fuerte de Fe cuando amas?


Sólo trato de hacerte llegar mi un pensamiento, no quiero que pienses como yo lo hago, pero sí que halles tu propio análisis; que medites en cuanto a cosas tan simples que a veces solemos ignorar. Yo por ejemplo: Estuve mucho tiempo huyendo del amor. Traté de ignorar ese YO SOY que llevé dentro desde un principio. Pero te confieso que no llegué a ningún sitio. Me llené de barreras para evitar que entrara algo que no fuera de Dios… Fui un ignorante. No permití que el amor se fortaleciera en mí. Intenté evitarlo por muchos medios, e incluso, le rechacé. ¿Y sabes qué? El día que más fuerte me sentí, fue el día en que más débilmente el amor logró penetrar en mi ser. Digo débilmente, porque comencé a amar a una persona que ni siquiera yo tengo derecho a amar. Pero aún así fue AMOR. Un amor que ha crecido; tanto, que ya no es débil. YO SOY mi AMOR.


Comencé a elucubrar maneras de llegar a ella y hasta me ahogué en poemas, cartas, canciones y otras manifestaciones que te hacen desahogar ese sentimiento del espíritu. Por aquella fecha perdí todo lo que había construido desde que comencé mi lucha por tal de no amar. Y más aún, se me acercó una persona que me enseñó a mirar las cosas desde un punto de vista más profundo; me mostró el camino de la Metafísica. Hasta ese momento no me di cuenta que la vida era otra cosa. Que Dios me había dotado de una capacidad de amar incalculable. 

Que yo había reprimido tantas veces a Dios dentro de mí, por lo poco inteligente que fui. Y que ahora Dios me daba una lección. Me llenó de Fe, me tomó de la mano y me enseñó como andar en ese camino que es el amor. Me dio las necesarias lecciones de impaciencia, para entender la espera. Y por sobre todo me enseñó a ver en aquella persona que yo amaba, pero que no debía, todo el brillo de la corteza que es el diamante de su ser. Dios me dio la capacidad de encontrar en aquella persona, que a los ojos ajenos era casi imposible ver, que Él estaba allí. 

Dios me abrió los ojos, tanto del cuerpo, como del alma, para poder ver y sentir todo de aquella persona. Yo, hoy por primera vez amo y concientemente lo hago y aún, cuando sé que no debo, no quiero dejar de amar a esa persona. Por que Dios me enseño que el AMOR es su ser y que no importan los imposibles, de eso Él se encargará. Lo que no debemos es perder la Fe.


Quizás esta nota te sea un poco catártica. Pero es que sé que en tu vida has vivido situaciones semejantes. En las que ames y no puedas hacerlo libremente. Quizás por ello, te has reprimido muchas veces, incluso sé que en ocasiones te has dejado hasta vencer por el mundo que te rodea. Yo te vuelvo a decir lo que siempre te diré. -¡Hazlo!- Intenta todo lo que esté a tu alcance y el universo te ayudará a lograrlo. Dios, quien está en ti, te acompañará en cada una de tus decisiones.


No rechaces ese amor, no le reprimas, al final, Dios siempre te dará las salidas. Dios siempre triunfará por encima de todo. Recuerda que al amor nada lo detiene, eso está escrito en Rom 8.31. "Si Dios está con nosotros, nadie puede contra nosotros" a lo que yo te digo -si tú eres AMOR, nada puede contra ti.-


Te digo esto, para que en ti veas la capacidad que tú tienes para amar. Tú sabrás el momento perfecto para hacerlo, para escuchar tu corazón, él, como siempre te habla y te dice lo que es mejor para ti. Escuchar a tu corazón es la labor en la que te tienes que sumergir; ver las señales que este te da, utilizando a tu medio exterior como código para su lenguaje. 

Abrir tu mente; reducir la capacidad de asombro y dedicarte a meditar sobre lo que te rodea. TODO ES POSIBLES SI ESTÁS CON DIOS y DIOS ES AMOR. Esto debes hacerlo en cada uno de los pasos de la vida. No te convenzas, interiorízalo. Debes hacerlo en cada momento e incluso en cada uno de los eventos, que tú crees, que son indiferentes.


Dios te llena la vida de pequeños detalles, de pequeñas cosas que, "casualmente" te suceden. Pero ese es su modo de decir las cosas. Dios te da la posibilidad de decidir sobre tu vida, pero te ayuda con lo que Él cree que es tu camino a seguir. Dios, como ya te dije en otro artículo, es tu mejor amigo, y quiere lo mejor para ti, y Él sabe lo que te va a suceder porque ya todo está escrito, y de algún modo u otro, va a suceder. Pero será mejor que lo hagas con el favor de Él. Ten Fe en ti y en Dios.


De seguro que Dios está de tu lado. Él te ayuda con todo lo que tú crees que pueda ser imposible. Dios te capacitará para todo lo que tú ignoras que eres capaz. El AMOR es su esencia y Él sabe cómo ayudarte con el AMOR que ya tienes dentro, sólo que puede que te sea ajeno. ¡Pero no! Aún cuando creas que un amor no puede ser justo, no te preocupes, ocúpate de seguir adelante con tu deseo de amar, porque Dios está de tu parte, porque Dios es AMOR.


Recuerda siempre que no debes temer, que todo irá bien, que Dios es tu escudo y tu lanza. 

Lanza que no hiere, pero que llega al corazón ajeno y le abre. El Universo colabora contigo, porque serás PROPIO EN TI cuando comprendas lo que te digo. No quiero que te convenzas, habla contigo mismo, medita. El AMOR es PROPIO EN TI también. Inténtalo.

Estas; mis palabras, son sencillas para que tú sepas que eres capaz de AMAR porque llevas a Dios dentro. Y porque el tema del AMOR es muy polémico y sé que llena de dudas, pero tú eres el único que le dejas el espacio a esa duda. Así que, no ames con dudas, no quieras con miedos, porque el amor es lo contrario al miedo y Dios no quiere que tú temas, sino que ames en todo su rango de perfección. 

El miedo te hace débil en tu espíritu, el temor te llena de dudas y lacera la Fe. Tú no debes temer de Dios, porque Él es tu padre y quiere lo mejor para ti. No le temas a ÉL, que es también no temerle al AMOR y serás propio en ti.


Recuerda que si Dios es AMOR, tú eres AMOR, porque tú formas parte del ser que es Dios. Y amar es la mejor manera de tener Fe, confianza, devoción y poder. No importa el amor que tú quieras dar o recibir; el amor, como Dios, tiene muchas naturalezas. Pero no por eso deja de ser lo que es. Ten Fe y encontrarás a Dios dentro de ti cuando sientes que amas sin miedo y sin dudas. Sólo depende de ti. Pruébate, inténtalo. Sé PROPIO EN TI.

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